Monsanto es una multinacional fabricante de catástrofes desde 1901, a través de químicos altamente peligrosos para la salud y el ambiente.
El herbicida conocido como “agente naranja”, utilizado por las fuerzas armadas de EE.UU. en la guerra de Vietnam en los años 60, era una mezcla de varios químicos con una alta concentración de dioxinas que sirvió para destruir la selva tropical donde se escondían los vietnamitas. El saldo de su utilización fue una gran pérdida de ecosistema, numerosas muertes y la perpetuación de hasta 4 generaciones de personas con mal formaciones y problemas de salud. Esto convirtió a Monsanto en el principal acusado por la demanda realizada por los veteranos de la guerra de Vietnam, teniendo que pagar una indemnización millonaria.En 1995 se probó en EE.UU. la soja transgénica resistente al Round Up, con su principio activo glifosato. Este herbicida, aplicado en la tierra, inhibe en los “yuyos” la producción de enzimas (EPSP) que estimulan el crecimiento, eliminándolos por completo. La soja “Round Up Ready” produce una enzima que no se ve afectada por el agrotóxico.
El 2-4 D, químico del “agente naranja”, se utiliza en la agricultura argentina. Y si bien está prohibido, no existe control real. Como consecuencia, sigue apareciendo en muestras científicas de agua, suelo y aire. Este paquete tecnológico se introdujo en Argentina en el año 1996, un 25 de marzo, de la mano del gobierno de Carlos Menem. Se realizó como un trámite fugaz: en menos de 85 días ya contaba con su aprobación, respaldada por estudios de impacto ambiental y de salud presentados por la misma empresa. La siembra de soja transgénica creció de forma tal que corrió otros cultivos como el maíz y el trigo y provocó grandes desmontes, ya que fueron apareciendo nuevos agroquímicos como pesticidas, fungicidas y fertilizantes que permiten que cualquier tierra sea cultivable. La producción de soja crece en Argentina, y también la utilización de agrotóxicos. Desde 1995 hasta hoy, todos los gobiernos apoyan este modelo sin importar la cantidad de estudios científicos publicados acerca de lo nocivo que son éstos para la salud. En Santa Fe, por ejemplo, el cáncer supera el doble de la media nacional, según datos propiciados por los campamentos sanitarios de la Universidad Nacional de Rosario. En el año 2015 la Organización Mundial de la Salud declaro al glifosato como cancerígeno.
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